En un nuevo episodio de Bardo Financiero de Max, conducido por Nicolás Attias, el invitado fue Hugo Bianchi, fundador y director de Plastiandino, una de las industrias más destacadas de Mendoza. Desde San Rafael, Bianchi compartió una historia de lucha, reconstrucción y visión de futuro tras un hecho que cambió el destino de su empresa: un incendio que arrasó completamente su planta industrial.
“Pasé la peor pesadilla para cualquier empresario ”, reconoció Bianchi, al recordar aquel siniestro que ocurrió hace casi dos años. “ Habíamos terminado una renovación tecnológica muy importante y estábamos orgullosos… hasta que en minutos lo perdimos todo ”, relató. Desde su casa, a 8 kilómetros de la planta, pudo ver las llamas. Para cuando llegó, el fuego ya había tomado todo.
Lo que podría haber sido el final de una empresa consolidada, fue en realidad el punto de partida para su renacimiento. “Desde el día siguiente al incendio nos enfocamos en cómo seguir”, contó Bianchi, que destacó el rápido accionar de su equipo y la contención del ecosistema industrial. “ Tuvimos la fortuna de no lamentar ni un solo herido , y eso ya era un motivo para levantarse”, agregó.
La reconstrucción no fue sencilla. Aunque contaban con un seguro, la devaluación de la moneda hizo que el monto recibido fuera muy inferior al necesario: “ El siniestro ocurrió en el mes 11 de la póliza. El dólar estaba a 100 cuando contratamos el seguro, a 400 cuando ocurrió el incendio, ya 800 cuando lo cobramos ”, explicó. “Teníamos algo que parecía bien asegurado, pero no alcanzamos”.
Ante ese escenario, Plastiandino necesitó gestiones complejas ante el municipio, la provincia y la Nación para conseguir el respaldo necesario. Pero el verdadero sostén vino de la comunidad productiva.
“Lo más impresionante fue la solidaridad ”, remarcó el empresario. Compañías competidoras de Buenos Aires, San Juan, Córdoba y Paraná abrieron sus puertas para ayudar a Plastiandino a seguir produciendo. “Podrían haber aprovechado para quedarse con nuestros clientes, pero decidimos apoyarnos”, dijo con emoción.
También resaltó la actitud de los clientes, que volvieron a invertir en insumos de impresión para retomar operaciones. “Lo que antes hacíamos en una planta, ahora requería coordinar varias, pero seguimos cumpliendo”, destacó.
Bianchi aprovechó para poner en valor el rol de San Rafael como eje productivo. “La industria del plástico no se había visibilizado en Bardo, y es hora de hablar de ella”, comentó. En ese sentido, habló del proceso productivo, los desafíos actuales del sector y cómo se integran en la economía nacional.
El nuevo paradigma, tanto político como económico, también fue tema de análisis: “Estamos comenzando a construir un nuevo país, que cambia la forma en la que hacemos negocios”, dijo.
El paso de Hugo Bianchi por Bardo Financiero dejó una huella emotiva y didáctica. Su experiencia es ejemplo de lo que implica ser industrial en Argentina: prepararse para lo impeensado, apoyarse en redes humanas y tener la resiliencia para volver a empezar.
“Hay cosas muy dolorosas, pero muchas más gratificantes que surgen de una situación límite”, concluyó.
Para emprendedores, industriales o simples curiosos del mundo productivo, este episodio se convirtió en una verdadera lección de vida empresarial.
