Hay personas que nacen para correr detrás de una pelota, y otras que, aún sin haberla visto nunca, deciden perseguirla con más fuerza que nadie. Accardi es una de ellas. En una charla cargada de humor, emoción y una mirada distinta sobre el deporte y la vida, Federico Accardi fue el protagonista del nuevo episodio de Bardo Deportivo, el ciclo conducido por el Tano Robles y presentado por Lila. Allí repasó su recorrido dentro y fuera de la cancha.
Debido a un desprendimiento de retina causado en una incubadora, Fede cuenta sin resentimiento su historia. “Siempre supimos que había que ocuparse, no preocuparse”, dice. Su mirada sobre la discapacidad es tan clara como su sentido del humor: mezcla anécdotas con su infancia, sus amigos del barrio, la escuela y su mamá, quien fue su principal sostén emocional y guía. “El acompañamiento familiar no es un plus, es lo que te cambia la vida”, asegura.
Además de repasar su carrera deportiva —medallas paralímpicas, Copas América, mundiales—, Accardi no esquiva los temas políticos ni las contradicciones del sistema: critica la falta de apoyo al deporte adaptado, el desfinanciamiento y los malos manejos que lo alejaron temporalmente de la selección. Pero, como en la cancha, volvió. “No volvés por amistad, volvés por lo que hacés adentro”, sentencia.
Hoy, además de entrenar para el próximo torneo en Japón, Fede es presidente de la Asociación Luis Braille en Mendoza, donde acompaña a personas con baja visión o que perdieron la vista en la adultez. Desde ese lugar también deja su mensaje: “No hay que quedarse en el ‘qué hubiese pasado’. Hay que ocuparse del presente. La voluntad también se entrena”.
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