En un nuevo episodio dedicado al universo automotor, exploramos dos caminos distintos pero complementarios: la precisión de la restauración artesanal y la destreza al volante en el mundo del drift.
Nicolás González, fundador de Gibson Garage, es uno de los protagonistas. Su taller —un emprendimiento familiar— se dedica a restaurar autos y motos con un nivel de detalle que roza lo museístico. “Hace seis meses que estamos funcionando oficialmente como Gibson Garage, pero ya venía trabajando dos o tres años antes”, explica. El nombre, dice, surge del apellido materno (Gibs) y un guiño a la música y las guitarras.
Lo acompaña en el estudio Axel Banditmar, creador de Body Shop, un espacio donde el drift es el alma del taller. Aunque su proyecto apenas tiene un mes de vida, se encuentra a pleno. “No me considero influencer, simplemente comparto lo que hago y lo que veo. Me gusta mostrar autos, eventos, todo lo que me apasiona”, afirma.
Lo interesante no es solo lo que hacen, sino cómo lo hacen. En el caso de Gibson Garage, cada restauración implica una meticulosa labor artesanal. Desde fabricar un buje hasta replicar piezas que no existen en el mercado. “No todo se puede importar. A veces tenés que hacer la pieza vos mismo en el torno, y no es solo estética, es funcionalidad pura”, cuenta Nicolás.
Mientras tanto, Axel rompe con el estereotipo del mecánico tradicional. Su taller no es solo un espacio de reparación, es un punto de encuentro y de cultura automotor, donde se valora tanto la técnica como la estética. “Los talleres están dejando de ser esos lugares oscuros y sucios que imaginamos. Hoy también hay diseño, estilo y comunidad”, destacan en la charla.
Entre risas, anécdotas y repuestos sobre la mesa, el programa deja en claro que el mundo de los autos puede vivirse de muchas maneras. Desde la restauración más fina hasta el derrape más explosivo, lo que une a estos dos universos es la pasión por los fierros.
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