En un nuevo episodio de Fondo de Comercio por Bardo, Juanma y Ángel conversaron con Omar y Francisco Vera, padre e hijo al mando de Distribuidora Cuyana, uno de los bazares más grandes y antiguos de Mendoza. La charla desentrañó los secretos detrás de este negocio familiar fundado en 1963, ofreciendo una mirada fascinante a un rubro esencial y en constante evolución.
El origen de Distribuidora Cuyana se remonta a un cambio de rubro audaz: el abuelo de Francisco, tras repartir leche en un tambo de la zona, decidió fundar la distribuidora junto a un socio. Su experiencia previa como vendedor de otro bazar que cerró fue clave para identificar la oportunidad de negocio. Desde entonces, la empresa ha crecido y se ha adaptado a los tiempos, enfrentando la aparición de supermercados y crisis económicas que moldearon su rumbo.
«Comenzamos como un negocio mayorista de vajilla y productos para el hogar, pero con el tiempo tuvimos que diversificarnos. La gastronomía y el público minorista se volvieron esenciales para sobrevivir», relató Omar.
La historia familiar detrás de la distribuidora es también una de relevo generacional. Omar tomó las riendas del negocio en los años 80, en plena crisis económica, enfrentando la resistencia inicial de su padre. Décadas después, Francisco se unió al negocio durante la pandemia, dejando atrás su propio bazar minorista. «Crear una cuenta de Instagram y modernizar la marca fue mi primera gran tarea», comentó Francisco, destacando la importancia de adaptarse al mercado digital.
El rubro del bazar es tan amplio como los productos que ofrece. Desde utensilios básicos como vasos y cubiertos hasta insumos especializados para pastelería o aromatizantes, el catálogo de la distribuidora refleja la constante necesidad de innovación. «Es un desafío estar siempre al día con lo que la gente necesita. Agregamos productos como colorantes comestibles y herramientas para repostería durante la pandemia, y eso nos permitió captar un público que antes no teníamos», explicó Omar.
La empresa mantiene su enfoque mayorista, abasteciendo restaurantes, salones de eventos y negocios de barrio, pero también cuenta con tiendas minoristas en Palmares, La Barraca y San Martín, acercando sus productos directamente al consumidor.
La charla también abordó los retos actuales del negocio. La competencia con importadores, locales chinos y precios más bajos en países vecinos como Chile es constante, pero los Vera apuestan al servicio personalizado como diferencial. «Es imposible igualar algunos precios, pero podemos entregar un pedido urgente un sábado a la noche. Eso marca la diferencia», señaló Francisco.
Además, destacaron las dificultades para importar productos directamente debido al volumen limitado del mercado mendocino, una tarea que han enfrentado asociándose con empresas de Buenos Aires.
Aunque el negocio no tiene una estacionalidad marcada, hay épocas de mayor demanda, como las fiestas de fin de año, casamientos y vacaciones de invierno, donde se equipan los restaurantes y salones de eventos. La pandemia, sin embargo, transformó los hábitos de compra, aumentando las ventas de utensilios individuales para el hogar.
Con más de 60 años de historia, Distribuidora Cuyana se mantiene como un referente en el rubro, equilibrando tradición e innovación. «Aprendí de mi padre que el trato con los proveedores es clave. Si ellos te apoyan, uno debe hacer lo mismo», afirmó Omar, reflejando los valores que sostienen el éxito de esta empresa familiar.
