El último episodio de Nadie se salva, programa 2, transmitido en vivo desde el programa Bardo, tuvo como protagonistas a Nico Attias y Lucas Ilardo. Los conductores no solo generaron risas, sino que también desataron intensas reacciones con comentarios mordaces sobre la política actual, la situación económica y el caos que rodea a las alianzas políticas en Argentina.
Uno de los momentos más comentados del programa surgió cuando Ilardo lanzó una ácida crítica a las políticas económicas recientes: «Señorita, discúlpeme, ¿esta oferta viene con la represión a los jubilados o con el financiamiento universitario?», refiriéndose irónicamente a las medidas económicas y sociales del gobierno, en un tono que fusionó la realidad política con el humor sarcástico que caracteriza a Nadie se salva.
La conversación se tornó aún más crítica cuando los conductores bromearon sobre la economía mendocina y la importación de vino chileno. Nico Attias lanzó una crítica contra las medidas políticas locales y nacionales en tono jocoso: «Hablar con Milei, hermano, hablar con Cornejo… enfocado en el culo porque no podemos arrancar perdiendo así a los sponsors».
El público en vivo también se sumó a la fiesta, con más de 50 personas interactuando a través de comentarios en tiempo real. Un usuario destacaba: «¡Los borrachos vinieron por el vino, van a tener vino y puteadas!», aludiendo al sorteo que planeaban los conductores como parte del programa.
Entre bromas sobre las gafas de Ilardo y comentarios mordaces sobre la política, el show siguió abordando temas serios disfrazados de humor. Ilardo aprovechó para criticar a la UCR y el exgobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, refiriéndose a él como «un gran vendido». Este comentario despertó una risa generalizada en el estudio, pero también abrió el debate sobre las alianzas políticas en la provincia.
El episodio también dedicó espacio a discutir la inseguridad en Mendoza. A propósito de las críticas de Omar De Marchi, quien tuiteó sobre el aumento de homicidios en la provincia, los conductores no se guardaron nada: «Nos dijeron que nos parecíamos a Medellín, pero que estamos súper seguros. Entonces, pónganse de acuerdo, ¿somos Medellín o estamos seguros?».
Con una combinación única de chicanas, críticas políticas y mucho humor, Nadie se salva dejó claro una vez más que, en Bardo, nadie sale ileso.
