En otra entrevista exclusiva con Bardo Deportivo By Lila Clubes Inteligentes, Nico Attias conversó con Florencia Barbera, una deportista multifacética que ha desafiado estereotipos a lo largo de su carrera. No solo juega hockey en Los Tordos y fútbol femenino en el Club Atlético Gimnasia y Esgrima, sino que también es empresaria y una referente en el deporte mendocino. Su historia está marcada por la lucha contra la discriminación y la búsqueda de una mayor inclusión en las disciplinas deportivas.
Desde sus inicios, Barbera enfrentó dificultades por desafiar los límites impuestos en el deporte. Sin embargo, lejos de frenarse, continuó demostrando que la pasión y el talento no tienen etiquetas. «Las mujeres nacimos medio para luchar», comentó, reflexionando sobre los desafíos de combinar su faceta deportiva con su vida empresarial y personal. Además, destacó cómo la maternidad ha sumado otro desafío en su camino, compaginando sus responsabilidades con su amor por el deporte.
En la charla, Barbera subrayó la precariedad del fútbol femenino en Argentina, que sigue siendo amateur en gran medida. A diferencia del hockey, que tiene una estructura más organizada y una fuerte vida de club, el fútbol femenino carece de apoyo institucional en muchos casos. «Los clubes de fútbol no quieren mucho al femenino, lo tienen que hacer y estamos, pero falta que lo vean como un producto con potencial», explicó. A nivel internacional, mencionó el crecimiento exponencial de la disciplina en Europa y Estados Unidos, y la necesidad de replicar ese modelo en Argentina.
Otro de los puntos que abordó fue la evolución del fútbol femenino en Mendoza. Si bien reconoce que hay más mujeres jugando que hace cinco años, considera que todavía falta un acompañamiento estructural para las jugadoras que quieren dedicarse de manera profesional. También resaltó cómo la cultura del fútbol masculino sigue impregnando la disciplina, con un ambiente muchas veces hostil. «Me llevé una sorpresa con las puteadas que me he comido. Es raro ver eso cuando hay tan pocas personas mirando un partido», relató. En contraste, destacó la disciplina del hockey, donde la vida de club genera un entorno más amigable y organizado.
Barbera también se refirió a los cambios culturales en torno a la percepción del fútbol femenino. «Hoy la gente entiende que el deporte no tiene un género en particular, sino que todos podemos jugar», afirmó. No obstante, reconoció que en algunos sectores persisten prejuicios y que hay que seguir trabajando para consolidar la igualdad de oportunidades.
Por último, enfatizó la importancia de generar sentido de pertenencia en el fútbol femenino, algo que considera clave en el hockey mendocino. «Las jugadoras se cambian mucho de clubes. A mí me gustaría que se genere ese sentido de pertenencia porque creo que fortalece la identidad de los equipos y ayuda al crecimiento del deporte», concluyó.
La conversación con Florencia Barbera no solo expone los desafíos que enfrenta el deporte femenino en Mendoza, sino que también invita a reflexionar sobre la necesidad de una transformación estructural que permita a las deportistas desarrollarse en igualdad de condiciones. Su testimonio es un recordatorio de que el talento y la pasión trascienden cualquier barrera impuesta por la sociedad.
