En este nuevo episodio de Fondo de Comercio, hablamos con Gonzalo Vásquez, dueño de El Fortín, que lleva más de 25 años viviendo del entretenimiento infantil. “Hace 25 años que mi familia vive de esto”, cuenta, mientras repasa todo lo que hay detrás de esos espacios que parecen solo juegos, pero son pura logística.
Para empezar, no hace falta ser dueño del local, pero sí elegir bien la ubicación. “Siempre conviene estar cerca de un colegio y tener lugar para estacionar”, recomienda. El espacio mínimo es de 250 metros cuadrados, aunque con estacionamiento el ideal ronda los 450 m². Además, hay que pensar en una puerta doble para ingresar los juegos, buena ventilación y colores vibrantes que llamen la atención: amarillo, rojo, azul y verde, los preferidos del rubro.
La inversión inicial ronda entre 50.000 y 60.000 dólares, y solo en juegos se van unos 35.000 dólares. Un pelotero cuesta alrededor de 1.600 USD, un circuito con tubos y redes cerca de 30.000 USD, y un inflable unos 2.000 USD. A eso se suman metegol y ping pong (900 USD entre ambos), cocina equipada (2.500 USD), aires acondicionados, seguros y gastos fijos como la luz, que en verano puede superar el millón de pesos mensuales.
El trabajo no se detiene cuando se apagan las luces: hay mantenimiento diario y uno general al año para mantener todo en regla. Según Gonzalo, el negocio necesita al menos 50 cumpleaños por mes para cubrir gastos, aunque El Fortín suele realizar unos 20 cumpleaños por semana. Los servicios se cobran entre $200.000 y $280.000 por evento, dependiendo del paquete elegido.
Con una facturación mensual de $20 millones y una rentabilidad del 30%, el tiempo estimado de recupero de la inversión es de tres a cinco años. Lejos de ser un juego, el negocio de los peloteros combina inversión, estrategia y dedicación. Porque, como dice Gonzalo, “entre saltarines y pelotitas, hay que tener los pies bien en la tierra”.
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