En Bardo nos metimos en el frío más extremo de la Tierra para charlar con Joaquín Azulay, uno de los hermanos detrás de Gauchos del Mar y del documental “Antártida: Dominio Uno”. Desde Mendoza, Joaquín nos contó cómo fue filmar en un continente que parece de otro planeta, lleno de glaciares que se derriten, animales salvajes y olas imposibles.
La expedición no fue un paseo turístico: viajaron en velero, atravesaron el temido Paso de Drake —uno de los mares más peligrosos del mundo— y convivieron un mes entero en condiciones extremas. Entre mareos, tormentas y temperaturas bajo cero, el equipo tuvo que surfear, grabar y sobrevivir al mismo tiempo.
Más allá de la aventura, el documental busca poner sobre la mesa un tema que rara vez aparece en la charla cotidiana: la importancia de la Antártida para el planeta. Azulay contó cómo el derretimiento de glaciares y la sobreexplotación del krill amenazan a todo el ecosistema marino, y por qué es urgente proteger la zona creando un área marina protegida.
La experiencia dejó imágenes únicas: surf entre icebergs, encuentros cara a cara con lobos marinos y hasta el susto de un tarascón en plena filmación. Todo registrado por un equipo reducido que tuvo que resolverlo todo arriba de un velero. La narración del documental quedó en manos de Ricardo Darín, sumándole aún más peso al proyecto.
Al final, Joaquín lo resume en una idea simple: “La expedición es exitosa si salimos siete y volvemos siete”. Más que una aventura épica, Dominio Uno es un llamado a cuidar lo que nos pertenece a todos: el único continente sin guerras y destinado a la paz.
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