En un nuevo episodio de Bardo, nos metimos en un mundo que muchos damos por sentado: la visión. La invitada fue Gabriela Pagano, oftalmóloga mendocina especialista en trasplante de córneas, que nos abrió la puerta a un universo microscópico donde cada detalle cuenta.
“La córnea es como la ventanita del ojo. Si se opaca, es como tener un vidrio sucio: la imagen no llega bien y la persona deja de ver”. Con esa claridad describió la importancia de un tejido que parece mínimo pero sostiene nada menos que la posibilidad de ver.
Entre anécdotas de quirófano, Pagano contó que un simple hábito como refregarse los ojos puede ser el inicio de una cadena de daños que termine en un trasplante. “Parece una pavada, pero con el tiempo esa presión deforma la córnea y te puede llevar a necesitar un trasplante”, advirtió. Una frase que resume cómo lo cotidiano puede tener consecuencias enormes.
También habló de la otra cara: la emoción de devolverle la vista a alguien. “Los pacientes lloran, te abrazan cinco veces… es un cambio brutal pasar de no ver nada a poder reconocer la cara de un ser querido”, dijo, dejando en claro que la oftalmología no es solo técnica: es también humanidad pura.
Y si bien suena a ciencia ficción, Pagano recordó que hoy se investigan córneas artificiales y hasta hubo un intento de trasplante de globo ocular completo, aunque aún sin visión. Mientras tanto, su mensaje es claro: valorar la donación, cuidar los ojos y entender que cada trasplante es, además de un procedimiento médico, un regalo de vida.
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