En este episodio recibimos a Resinfiltro, el artista mendocino que convirtió la ciudad en una galería a cielo abierto. Sus murales traen de vuelta a Arnold, Rugrats, Bob Esponja, Dexter y otros íconos de los ‘90 y 2000, pintados con un estilo tan propio que ya son parte del paisaje urbano. No hay esquina donde su obra no saque una sonrisa.
Resin contó cómo empezó este viaje: con la idea de que el arte no debía estar encerrado. “El arte tiene que estar en la calle, para todos. Sin filtro”, explicó, dando sentido a su nombre artístico. Desde entonces, su trabajo se volvió una cápsula de recuerdos para toda una generación que creció viendo esos personajes.
La charla se volvió aún más especial cuando recordó el momento en que Craig Bartlett, creador de Hey Arnold!, compartió y celebró uno de sus murales. “Que el propio creador te diga que le gusta lo que hiciste… eso no tiene precio”, dijo. Un reconocimiento que cruzó fronteras y demostró que lo local también puede llegar al mundo.
Pero detrás de la estética y la nostalgia, hay una mirada profunda sobre el espacio público. Resin habló de cómo pintar paredes es, para él, un acto de devolver algo a la ciudad: color, identidad y memoria colectiva. Sus murales no solo son arte, son puntos de encuentro, fotos familiares improvisadas y guiños a la infancia.
“Si pinto es para que lo vea la gente que pasa, no para que lo guarden en un museo”, resumió. Y ahí está su sello: llevar el arte a donde vive la gente, sin pedir permiso, pero con la certeza de que lo que deja en las paredes es, en realidad, de todos.
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