En este episodio de Se Acabó la Joda nos metimos en un viaje entre la ropa, la música y todo lo que esas dos cosas dicen de vos. Porque no es lo mismo crecer escuchando punk que trap, ni vestir como un skater de los 90 que como un reggaetonero de Miami. La música siempre marcó tribus, pero hoy, en pleno 2025, parece que todo es una mezcla sin dueño.
Charlamos junto a MEINZ, dj mendocino, sobre cómo las tribus urbanas de antes tenían un código tan claro que alcanzaba con verte para saber qué escuchabas. “Antes mirabas las zapatillas y ya sabías si era punk, rapero o metalero. Hoy capaz escucha de todo y se viste como nada”, tiró el invitado, resumiendo ese caos estético que reina ahora.
Lo que antes era símbolo de pertenencia, hoy lo podés comprar en cualquier cadena internacional. El resultado: un mundo donde podés escuchar trap, vestirte como skater vintage y salir a un boliche indie sin que nadie levante una ceja.
Pero no todo es nostalgia. La mezcla también abrió puertas: más libertad para combinar, menos reglas y más espacio para que cada uno arme su propio look sin pedir permiso. El estilo dejó de ser uniforme para ser collage, y eso, aunque rompa códigos, también inventa otros nuevos.
En definitiva, la música todavía influye, pero ya no dicta. Inspira. El estilo dejó de ser una bandera única para ser una playlist infinita. Y en esa mezcla rara, cada uno encuentra su flow… aunque para los más clásicos, eso siga siendo un sacrilegio.
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