En este nuevo episodio de Max Capital charlamos con Sol Alonso, CEO de Talca, la histórica marca mendocina de gaseosas que se metió en la mesa de miles de familias y que sigue compitiendo, a pulmón y con identidad, en un rubro dominado por colosos globales. Una conversación donde lo empresarial se mezcla con lo emocional: porque cuando una marca atraviesa generaciones, deja de ser solo un producto.
Sol contó cómo es liderar una empresa de consumo masivo en una industria hipercompetitiva. Desde las decisiones de producción hasta las campañas de comunicación, cada paso implica equilibrio, riesgo y mucho corazón. “A veces no sabés si estás siendo innovadora o si te estás mandando una cagada… pero lo importante es moverse”, dijo entre risas, dejando ver esa mezcla de intuición y estrategia que marca su liderazgo.
Talca no es solo una gaseosa. Es una marca que forma parte del ADN local, y Sol lo tiene clarísimo. “Cuando la gente dice que ‘creció con Talca’, no es un slogan. Es verdad. Eso no se compra ni se fuerza, se cuida”, explicó. Esa cercanía con el público fue clave para resistir embates del mercado, modas pasajeras y crisis económicas. Porque si hay algo que esta marca aprendió, es a mantenerse con los pies en el suelo… y el gas bien arriba.
También hablamos de innovación: nuevos productos, diseño, maneras de llegar al consumidor. Talca supo aggiornarse sin perder su esencia. “Ser una marca clásica no significa ser vieja. Significa saber quién sos. Y desde ahí animarte a cambiar”, dijo Sol, dejando claro que el futuro no se improvisa: se construye con raíces sólidas.
Una historia que va más allá de las bebidas. Es la historia de una mujer al frente de una marca con historia, identidad y desafío constante. Porque Talca no compite solo en góndolas: compite en la memoria, en la mesa familiar, en lo afectivo. Y ahí, Sol Alonso encontró su mejor estrategia: no parecerse a nadie.
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