En un episodio revelador de Bardo Financiero By Max Capital , Julio César Pulisich y Antonio Torre, líderes de Apeleg SA, compartieron sus perspectivas sobre el resurgimiento de la minería en Mendoza, junto a Matías Lara, economista de Max Capital, y Nico Attias, conductor del programa. Con 19 de los 34 proyectos mineros aprobados en la provincia bajo su dirección, Pulisich y Torre desglosaron las oportunidades y retos que enfrentan en esta nueva era de exploración minera.
Tras años de inactividad marcados por la Ley 7722, que limitaba las actividades mineras, Mendoza abre nuevamente las puertas a esta industria. Pulisich y Torre recordaron los años dorados de la minería en los 90, cuando la provincia era un hub estratégico para empresas nacionales e internacionales. “Mendoza tiene todo para ser un polo minero: logística, infraestructura y recursos naturales. Ahora debemos hacer las cosas bien para no repetir errores del pasado”, señaló Torre.
Este resurgimiento no solo representa una oportunidad para diversificar la matriz productiva, sino también para revitalizar economías locales como la de Malargüe, históricamente ligada a la actividad minera. “La licencia social en Malargüe está clara, pero necesitamos demostrar al resto de Mendoza que se puede hacer minería cuidando el medio ambiente”, agregó Pulisich.
Pulisich y Torre comenzaron como contadores, gestionando empresas mineras en los 90. Su incursión en el sector fue accidental pero decisiva. Desde su primer viaje a Malargüe como apoderados de una empresa, su trayectoria se consolidó gracias a la confianza de sus clientes y su capacidad de adaptación. «Cuando cerramos puertas en Mendoza, abrimos oficinas en San Juan, Salta y Jujuy. Nunca dejamos de apostar por la minería», destacó Torre.
Hoy, Apeleg SA se posiciona como un jugador clave, no solo en exploración, sino también en servicios asociados, desde perforaciones hasta análisis químicos.
A pesar del optimismo, la minería enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, recuperar la confianza de una sociedad influenciada por discursos ambientalistas y garantizar un desarrollo sostenible. Según Pulisich y Torre, el contexto político actual, tanto a nivel provincial como nacional, es más favorable que nunca. “Hay coherencia y apoyo político. La clave será mantener ese compromiso y cumplir estrictamente con la normativa ambiental”, aseguraron.
Por otro lado, subrayaron que la exploración, la etapa en la que actualmente se encuentra Mendoza, es de alto riesgo: solo un 3% de los proyectos llegan a convertirse en minas operativas. Sin embargo, el impacto económico de esta fase es significativo, generando empleos directos e indirectos, y moviendo sectores como el transporte, la hotelería y los servicios financieros.
El episodio no eludió temas controvertidos, como el fracaso del proyecto Potasio Río Colorado, que marcó una etapa de desencanto en la provincia. Según los empresarios, Mendoza ha aprendido de sus errores y hoy cuenta con un marco más sólido para evitar escenarios similares.
“Estamos ante una oportunidad histórica. Si hacemos las cosas bien, la minería puede ser un motor de desarrollo para Mendoza por generaciones”, concluyó Torre.
El debate está servido y la apuesta es alta. ¿Será este el inicio de un nuevo ciclo de prosperidad minera en Mendoza o un déjà vu de fracasos pasados? La respuesta, como siempre, estará bajo tierra.
