La diputada mendocina Lourdes Arrieta se sentó frente a Nico Attias y Mariano Bustos en la entrevista a Bardo para hablar sin tapujos sobre su vida en la política. La conversación fue una mezcla de anécdotas personales, momentos polémicos y reflexiones sobre los desafíos en su carrera. Con una sonrisa y un «vengo a hacer bardo», Arrieta se abrió sobre sus comienzos en el Congreso, su relación con figuras como Javier Milei y Martín Menem, y sus firmes convicciones.
A pesar de haber sido etiquetada por algunas como figura polémica, Arrieta dejó claro que su enfoque es más pacífico de lo que parece. «Yo soy paz», afirmó, explicando que su estilo no es el de provocar conflictos, sino de mantener una postura honesta y firme. Sin embargo, reconoció que, cuando algo va en contra de sus principios, no teme expresarse con claridad: “Soy la misma persona en mi casa, en la Cámara de Diputados o acá. No me considero políticamente correcto.»
Lourdes admitió que, aunque comenzó en la política hace poco, las pruebas y presiones que ha enfrentado han sido muchas. Desde rumores hasta presiones dentro de La Libertad Avanza, Arrieta relató cómo su fortaleza espiritual y su fe en Dios han sido esenciales para enfrentar el desafío. “No lo hubiera aguantado sin la contención espiritual y el apoyo de mi familia”, comentó.
A su corta carrera en el Congreso, Arrieta ha enfrentado desafíos que describió como propios de una «carrera de diez años» condensados en solo ocho meses. Los conflictos con sus colegas, las críticas y las operaciones mediáticas han sido parte de su aprendizaje.
En la charla, Arrieta también habló sobre las disputas internas en La Libertad Avanza y los desacuerdos con la dirección del partido. Reveló que, en su camino hacia el Congreso, fue colocado en la lista como una candidata «improvisada» y “de relleno”, pero que finalmente, a base de esfuerzo y compromiso personal, logró hacerse un lugar.
Sin embargo, las tensiones no han sido pocas: desde las diferencias de liderazgo entre los miembros hasta el propio Javier Milei y su hermana Karina, quien lidera el partido en la sombra, los roces han sido una constante. «He recibido presiones para abstenerme en votaciones y modificar mis publicaciones», confesó, dejando en claro que no todos en su partido han estado de acuerdo con su estilo de comunicar.
Arrieta no dudó en reafirmar su postura como «minarquista» y su visión de un Estado limitado a garantizar la salud, educación y seguridad. A pesar de estar en La Libertad Avanza, indicó que siempre ha buscado su camino propio, al margen de las luchas de poder que existen en el partido.
Cuando se le preguntó sobre sus ambiciones futuras, Arrieta respondió con serenidad y señaló que su objetivo principal es hacer “territorio”. Aunque disfruta de la política, dejó claro que no pretendo hacer de ella una meta en sí misma. “No tengo estructura, poder ni influencias. Lo que puedo hacer, lo hago con el alcance de mis manos.”
En la entrevista, Lourdes tocó uno de los episodios más polémicos de su carrera hasta el momento: la visita a un penal donde se especuló sobre su relación con represores y la consiguiente controversia. Explicó que la visita fue parte de su trabajo en la Comisión de Seguridad y que le pareció importante conocer la realidad de estos lugares. «Fue una cama”, dijo sobre el escándalo, afirmando que algunos querían crear una historia que nunca fue real.
En Bardo, Lourdes Arrieta mostró su lado más auténtico, enfrentando tanto sus errores como sus logros. «Soy la misma Lourdes en todos lados», concluyó. Y, con su mezcla de firmeza y honestidad, dejó claro que, aunque no es una figura tradicional en la política, seguirá marcando su propio camino en el Congreso.
