Raúl Giuffré no duda. “Las Leñas es el mejor centro de ski del país”, dice con convicción. Y lo dice sabiendo de qué habla: es el dueño del Hotel Los Molles, a solo 15 km de la base de la montaña, y lleva más de una década recibiendo a esquiadores de todo el mundo. En una charla con Bardo, repasamos cómo una familia maderera terminó construyendo un segundo hogar entre la nieve, y por qué este rincón mendocino ofrece una de las mejores formas de vivir la temporada… sin vaciar el bolsillo.
La historia arranca en 2011, cuando la familia Giuffré —sin experiencia hotelera, pero con mucha pasión por la montaña— decidió apostar por algo completamente nuevo. “Nuestra empresa madre es la maderera, pero este fue un hijito que nació del amor por la nieve”, cuenta Raúl. Desde entonces, llevan 11 temporadas al frente del Hotel Los Molles, con una propuesta que combina calidez familiar, comida casera, y una ubicación privilegiada para quienes quieren esquiar sin pagar precios desorbitados.
Y ahí está la clave: alojarse en Los Molles cuesta la mitad que en Las Leñas, e incluye media pensión, descuentos en rentals y hasta un 25% en los pases de elevación gracias a un convenio con el municipio de Malargüe. Todo eso, a solo 15 minutos de la montaña, con transfer directo desde la puerta del hotel. “Esquiar es caro, pero no imposible. Queremos que más gente pueda vivir esta experiencia sin que se convierta en un lujo inaccesible”, explica Giuffré.
El hotel tiene apenas 24 habitaciones, una cocina de tres pasos, sala de juegos para chicos y una comunidad que se arma cada invierno. El equipo vive en el lugar, se vuelve una pequeña familia. “La convivencia hace que se genere algo lindo. Nuestros pasajeros son frecuentes, muchos vienen todos los años, se conocen entre ellos. Hay algo de volver a lo simple, a lo de antes”, dice. Y eso se nota: puertas abiertas, esquíes en la camioneta sin miedo, y chicos cruzando de una habitación a la otra como si todo el hotel fuera su casa.
Al final, la montaña es excusa. La nieve une, pero lo que se construye en Los Molles va más allá del esquí. Es una forma de vivir el invierno: entre familia, con calidez, y lejos del ruido. Una alternativa real a los grandes centros, con la misma nieve en polvo que los riders del mundo vienen a buscar. “Tener a mis viejos, mis hermanos, mis sobrinos juntos allá… eso nos hace millonarios”, dice Raúl. Y en el fondo, ese es el verdadero lujo.
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