En De Blasis en Bardo conversamos con el intendente Diego Costarelli, que repasó el día a día de gobernar Godoy Cruz en un contexto donde —según remarcó— la macroeconomía termina condicionando cualquier plan local. La charla fue directa: el municipio puede ordenar, planificar y proyectar, pero la inflación, el crédito y la incertidumbre del país definen los tiempos reales de la ciudad.
Uno de los ejes fue el desarrollo inmobiliario y la relación público-privada. Costarelli explicó que hoy los municipios funcionan más como articuladores que como ejecutores exclusivos: la obra aparece cuando el privado confía y hay previsibilidad. Sin crédito hipotecario sostenido, sostuvo, el crecimiento urbano se vuelve intermitente y depende más del inversor que del vecino que quiere acceder a su primera vivienda.
También se abordaron temas de gestión cotidiana como seguridad, tránsito y el funcionamiento del Metrobus. Allí planteó que el desafío ya no es solo infraestructura sino coordinación: transporte, provincia y municipio deben moverse al mismo ritmo para que el sistema funcione. En paralelo, destacó que los reclamos vecinales cambiaron: menos pedidos estructurales y más exigencia por mantenimiento, iluminación y respuesta rápida.
La conclusión fue clara: hoy gobernar no pasa tanto por prometer grandes obras sino por administrar la incertidumbre. “La macro define el ritmo”, dejó entrever el intendente, marcando que la política local quedó obligada a ser flexible, pragmática y, sobre todo, realista. Una gestión —dijo— se mide menos por lo que anuncia y más por lo que logra sostener en el tiempo.
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