Las internas del PRO, realizadas hace casi una semana, aún generan controversias debido a la impugnación de la lista «Amarilla», liderada por la vicegobernadora Hebe Casado. La lista de Casado sostiene que hubo múltiples irregularidades permitidas por la Junta Electoral local, ahora bajo la dirección del sector de Omar De Marchi, cuyo candidato, Gabriel Pradines, ganó la elección con la lista Propuesta Federal.
El apoderado de la lista «Amarilla», Agustín Píscopo, presentó una apelación de 13 páginas solicitando la anulación del comicio y del escrutinio provisorio. Entre las irregularidades mencionadas se destacan la falta de sobres en mesas donde Casado ganaba, como en San Rafael y San Martín, demoras en las mesas y la publicación de padrones, y urnas no resguardadas, afectando la cadena de custodia de los votos.
La Junta provincial remitió el tema a su par nacional, que debe resolver en breve. El sector de Casado ha advertido que, si el fallo es desfavorable, recurrirán a la Justicia. Por su parte, Propuesta Federal aseguró que la elección fue «con normalidad y transparencia», respaldada por informes de veedores judiciales presentados al Juez Federal Subrogante Pablo Oscar Quirós, que no constataron irregularidades.
La situación es complicada para Casado, ya que la Junta nacional está alineada con Mauricio Macri, el presidente del PRO. Este quiebre ha dejado a dos bandos claramente diferenciados dentro del partido. Mientras Casado buscaba que Patricia Bullrich presidiera la asamblea del partido, Pradines celebró la asunción de Martín Yeza en dicho cargo, marcando el reordenamiento institucional.
La tensión también se reflejó en los apoyos logísticos: los dirigentes que respaldaron a Bullrich debieron viajar apresuradamente, mientras que los afines a Macri recibieron pasajes y estadía en Buenos Aires. Casado, en cambio, tuvo que trasladarse en colectivo desde San Rafael hasta la capital federal debido a la premura del evento.
