En una nueva edición del programa Cabotaje por Bardo, Mariano Bustos reunió al concejal de Luján de Cuyo, Rolando Baldasso, y al diputado provincial por el Partido Verde, Emanuel Fugazzotto, para debatir sobre un problema histórico que afecta a Mendoza: el estado crítico de la Ruta 7 y las complicaciones del paso internacional Cristo Redentor.
La conversación comenzó con un repaso histórico. Baldasso, con experiencia en Vialidad Nacional y obras provinciales desde los años 90, recordó que las primeras discusiones sobre la ampliación de infraestructura vial en Mendoza datan de aquella década. “Ya en los 90 hablábamos de la necesidad de una tercera trocha en los accesos. Desde entonces, las inversiones fueron insuficientes y siempre llegaron tarde”, destacó el concejal, mencionando tramos como el de Palmira a Agrelo y obras inconclusas en los accesos Norte y Este.
Por su parte, Fugazzotto planteó que la crisis actual no es nueva, pero se ha agravado por la falta de inversión en infraestructura. “Este año trabajamos en la Asamblea de Parlamentarios del Mercosur, donde legisladores de Brasil, Uruguay, Argentina y Chile compartimos la misma preocupación: la Ruta 7 es el principal corredor bioceánico, pero su estado actual genera accidentes diarios y demoras interminables”.
En el debate, ambos invitados coincidieron en que el deterioro de la Ruta 7 responde a décadas de desinterés ya una falta de planificación sostenida. Fugazzotto señaló que la situación requiere inmediatas, como la administración de horarios para los vehículos de carga y particulares, lo que podría ayudar a reducir los riesgos en tramos críticos.
Sin embargo, Baldasso subrayó la importancia de las soluciones estructurales. “La única salida real es inversión a gran escala: ampliación de calzadas, implementación de doble vía en zonas estratégicas y aprovechamiento de la traza del antiguo ferrocarril. Pero esto solo será posible con financiamiento público-privado, similar a lo que se hace en otros países de la región”.
Ambos coincidieron en que la concesión y los sistemas de peaje podrían ser una solución viable para acelerar las obras. “El método de concesión permite que las empresas desarrollen las obras más rápido, sin depender exclusivamente de los fondos estatales. Chile, Colombia y Perú ya lo hacen, y los resultados están a la vista”, argumentó Baldasso.
La discusión también tocó aspectos políticos. Bustos planteó si la crisis actual es responsabilidad del gobierno nacional actual o si es el resultado de un problema histórico. “La infraestructura vial de Mendoza quedó atrasada desde los años 70, cuando se construyeron los accesos para el Mundial del 78. Desde entonces, hemos remendado lo existente en lugar de pensar en soluciones a largo plazo”, reflexionó Baldasso.
Fugazzotto agregó que la provincia ha cargado con responsabilidades que le corresponden al Estado Nacional. “Cuando se tapan los baños en la aduana, es la provincia la que pone los químicos. Mendoza no puede seguir parchando problemas mientras el gobierno nacional mira hacia otro lado”, enfatizó.
Ambos invitados coincidieron en que el debate sobre la Ruta 7 debe trascender las discusiones partidarias. Fugazzotto insistió en la necesidad de ordenar la circulación como medida inmediata, mientras que Baldasso subrayó que las inversiones deben planificarse con proyecciones de 20 años o más.
Al cierre del programa, Bustos resumió la discusión con una reflexión contundente: “El colapso de la Ruta 7 es un síntoma de una enfermedad más profunda: la falta de visión y planificación en las políticas de infraestructura. Mientras no se priorice este tema, Mendoza seguirá siendo rehén de un problema histórico”.
