En una edición especial de Canal Bardo, conducido por Nicolás Attias, el programa se sumergió en el fascinante mundo de la ciencia con dos invitados de lujo: la científica y veterinaria Belén Domizio y el médico y empresario Martín Guerrero. A lo largo de la conversación, se abordaron temas como la biología, la física, las enfermedades y el avance imparable de la tecnología en el ámbito de la salud.
La entrevista comenzó con una nota distendida, con Attias destacando la importancia de incluir más contenido científico en el canal durante 2025. Domizio, quien se hizo conocida en el programa por un reel viral, expresó su entusiasmo por la oportunidad de compartir su conocimiento. «Hablar de ciencia es lo que más me gusta», afirmó.
Uno de los puntos más interesantes del programa fue la historia de Martín Guerrero, quien relató su poco convencional ingreso al mundo de la medicina: «En realidad, yo iba a estudiar ingeniería, pero una apuesta con mi hermana me llevó a rendir el examen de ingreso a Medicina. Me fue bien, entré y terminé enamorándome de la carrera».
Sin embargo, no todo fue sencillo. Durante sus prácticas en hospitales, Guerrero notó la desconexión entre los avances científicos y su aplicación en la medicina clínica. «En el laboratorio veíamos ratones modificados genéticamente, pero en los hospitales la penicilina seguía siendo lo máximo», comentó. Esta brecha lo llevó a alejarse de la práctica asistencial y volcarse a la investigación en oncología y bioinformática en el Conicet.
El debate sobre el rol de la ciencia pública en Argentina también tuvo su espacio en la entrevista. Guerrero defendió al Conicet, destacando su prestigio y el talento de sus investigadores, aunque reconoció sus falencias, especialmente en la articulación con el sector privado. «La ciencia argentina está muy bien posicionada, pero sufre vaivenes políticos y económicos», explicó.
En este contexto, el conductor mencionó la falta de desarrollo de patentes y la dificultad de trasladar descubrimientos científicos a productos de uso cotidiano. Guerrero coincidió, pero aclaró que muchas investigaciones generan impacto en industrias o en servicios que no siempre son visibles para el ciudadano común.
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista fue cuando Guerrero contó cómo su participación en un proyecto para la vacuna contra el COVID-19 lo llevó a tomar una decisión drástica. Mientras realizaba una pasantía en Harvard, fue convocado para trabajar en un desarrollo clave junto a Moderna. Sin embargo, los trámites burocráticos del Conicet le impidieron avanzar. «Me llamaron de Harvard diciéndome que estaban hablando con la oficina de vinculación de Conicet, pero se estaban demorando demasiado. Como la pandemia requería respuestas urgentes, me sacaron del proyecto», relató.
Este episodio, sumado a otras trabas burocráticas que enfrentó en el país, lo llevó a abandonar el Conicet y buscar nuevas oportunidades en la industria. «Quería encontrar la manera de que la ciencia llegara más rápido a los pacientes», explicó.
Hoy, Martín Guerrero sigue apostando por la investigación y la medicina desde el sector privado. En la entrevista, presentó su nuevo centro médico en Mendoza, inaugurado recientemente. «Es un espacio donde buscamos integrar la investigación con la práctica clínica, reduciendo la brecha que tanto me preocupó desde mis inicios en la medicina», comentó con entusiasmo.
El episodio de Canal Bardo dejó en claro la importancia de fomentar la ciencia en los medios de comunicación y de generar puentes entre la investigación y la sociedad. Con historias inspiradoras como la de Martín Guerrero y el compromiso de divulgadoras como Belén Domizio, el conocimiento sigue avanzando y encontrando nuevas formas de impactar el mundo real.
