La convocatoria a la marcha en defensa de la universidad pública ha generado una agitación política en Mendoza, aglutinando pero también incomodando a diversos líderes políticos de la región. La Universidad Nacional de Cuyo ha sido tradicionalmente un espacio de formación y ascenso político para muchos dirigentes locales, lo que añade un matiz particular a esta movilización.
El gobernador Alfredo Cornejo se encuentra en una posición delicada, siendo afín a las políticas de ajuste de Javier Milei pero sin manifestar un respaldo explícito a la marcha. Otros líderes políticos, como el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés «Peti» Lombardi, también provienen del ámbito universitario y se suman a la movilización, evidenciando divisiones internas en el oficialismo.
La presencia de dirigentes con origen en Franja Morada, la agrupación universitaria del radicalismo, es notable en esta marcha, lo que demuestra la importancia histórica de la militancia estudiantil en la política mendocina. La universidad, además, se erige como un espacio de prestigio y confianza en la sociedad, lo que añade peso a las demandas de los manifestantes.
El recorte presupuestario a la educación superior, impulsado por el gobierno nacional, ha desencadenado esta movilización, evidenciando tensiones entre el ámbito universitario y el poder político. Sin embargo, la endogamia y las tensiones internas en la propia universidad también son motivo de preocupación, señalando la complejidad del panorama educativo y político en la región.
