En Lila recibimos a Francisco Bahamonde, quien dejó atrás los escenarios para reinventarse como empresario gastronómico. Reconocido por su paso en el teatro y la música, hoy se anima a otro tipo de show: el que se vive en cada mesa de su emprendimiento culinario.
La charla recorrió su carrera artística, marcada por pasión y entrega, pero también por la decisión valiente de retirarse en su mejor momento. Francisco explicó que la necesidad de nuevos desafíos y la búsqueda de estabilidad lo llevaron a probar suerte en el mundo de la gastronomía.
Su historia deja claro que reconvertirse nunca es fácil: “Tuve que aprender a los golpes, porque en la gastronomía no alcanza con tener ganas, hay que tener visión y estar dispuesto a equivocarse”, contó, recordando sus primeros pasos como emprendedor.
Lo interesante es cómo conecta ambas etapas de su vida. Así como en la música entendió la importancia del ritmo y la conexión con el público, en la gastronomía aplica esa misma lógica: generar experiencias que emocionen, sorprendan y queden en la memoria de la gente.
Un episodio que mezcla anécdotas de escenario, aprendizajes de cocina y la certeza de que los cambios, aunque duelan, pueden abrir puertas inesperadas. Francisco Bahamonde lo demuestra: se puede dejar el show sin perder el arte de crear momentos únicos.
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