En este episodio recibimos a Micaela Gramage, psicóloga especializada en adicciones, para hablar de un tema que suena inofensivo pero esconde un trasfondo preocupante: la obsesión de niñas de entre 8 y 13 años con el skincare. Entre rutinas imposibles, cremas carísimas y la presión de mostrarse “perfectas” en redes sociales, aparece un fenómeno que no es moda: es alerta.
Micaela explicó que el problema no está en cuidarse la piel, sino en la dependencia emocional que puede generarse alrededor de estos rituales. “Cuando una nena siente que sin la crema no puede salir de su casa, ahí ya no estamos hablando de juego, sino de una adicción”, señaló. La diferencia entre diversión y obsesión puede ser sutil, pero sus consecuencias son profundas.
En la charla, también se expusieron las señales a las que padres y adultos deben prestar atención: cambios de humor, ansiedad por no cumplir la rutina, o la presión de compararse con influencers que muestran pieles irreales. La psicóloga insistió en que la clave no es prohibir, sino acompañar con empatía y diálogo.
Además, compartió estrategias concretas: reforzar la autoestima en otros aspectos, limitar la exposición a contenido que refuerce estereotipos imposibles y ofrecer espacios de expresión más sanos. No se trata de demonizar el skincare, sino de devolverle la dimensión de juego y autocuidado que nunca debería haber perdido.
Un episodio necesario, que desnuda un tema del que poco se habla y muestra que detrás de las cremitas y los tutoriales puede esconderse una adicción temprana. Porque la infancia no necesita menos arrugas, necesita menos presiones.
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