En este episodio de Singulares, nos sentamos con Andrés “Jesús” Aramburu, un mendocino con una trayectoria impresionante en la televisión nacional. Productor de los buenos, de esos que no necesitan cámara para hacer ruido. Trabajó con Pampita, fue parte de Polémica en el Bar, y hoy está al frente de Lo del Turco con Claudio “Turco” García. Pero esta vez no vino a hablar de los demás. Vino a contar su historia.
Por primera vez, Jesús abrió su costado más personal. Desde sus comienzos en Mendoza hasta su salto a Buenos Aires, contó cómo se fue construyendo a sí mismo entre casting, luces, grabaciones y peleas por sostener proyectos. “Si querés hacer televisión, te tiene que gustar el quilombo”, tiró entre risas, dejando claro que no todo es glamour cuando se trata de sostener una carrera detrás del telón.
También habló de su vínculo con las figuras. Cómo es estar al lado de alguien que concentra todas las miradas, y aún así tener que resolver todo lo que no se ve. “Tenés que aprender a leer la energía del equipo. Saber cuándo hablar, cuándo callarte y cuándo bancar hasta lo que no decís”, explicó. Una definición perfecta del rol de productor: estar en todo, sin que se note.
La charla se volvió aún más potente cuando se metió en su presente. Jesús no solo sigue trabajando en medios, también está construyendo un espacio propio, con su voz, su visión, su historia. Lo del Turco no es solo un programa, es una muestra de que también desde el costado se puede liderar. Y que reinventarse no es solo adaptarse, sino animarse a mostrarse distinto.
“Me llevó años entender que mi historia también valía”, dijo. Y con eso, resumió toda la esencia del episodio. Porque en un mundo donde muchos gritan para ser vistos, Jesús eligió el camino inverso: trabajar en silencio hasta que llegó su momento de hablar. Y cuando lo hizo, no defraudó.
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