¿Te cuesta no saber qué va a pasar? Bienvenido a la incertidumbre. En este nuevo episodio de Mindfulness y Ansiedad, hablamos de uno de los grandes detonantes del malestar moderno: la necesidad de control. Esa desesperación por tener la certeza de que todo va a estar bien, aunque no tengamos forma de comprobarlo. Junto a la psicóloga Cati Japaz y la conducción de Caro, exploramos qué hay detrás de los “y si…”, las cábalas, las señales del universo y el miedo a no poder anticipar lo que viene.
“Viven entre nosotros como si nada… pero están todo el tiempo jugando con el universo”, leyó Caro al comenzar el programa, describiendo con precisión a los buscadores de señales. Esos que interpretan una patente, un número o una canción como presagio. “No están locos. Están muertos de miedo”, agregó. Porque sí: muchas veces, ese gesto de mirar el reloj a las 11:11 o negarse a salir de la cama porque ya se habían acostado, no es intuición. Es ansiedad disfrazada de destino.
Catalina explicó que este patrón tiene raíces evolutivas: nuestro cerebro está programado para detectar amenazas y encontrar certezas que nos den seguridad. “El cuerpo interpreta el no saber como una amenaza literal. Y eso activa la amígdala como si te fuera a comer un león”, dijo. El problema aparece cuando esa búsqueda de control se vuelve constante y rígida. “Si haces todo para tapar la ansiedad, nunca aprendés que no pasa nada si te equivocás.”
En este episodio también se analizaron los famosos «reaseguros»: preguntar mil veces, leer el horóscopo, pedir validación constante, incluso forzar pensamientos positivos. Todo eso calma un rato, pero refuerza el miedo a equivocarse. “Mientras más saltás de señal en señal, menos confiás en vos y más en la pulserita”, resumió Katy. Porque la ansiedad no se calma asegurando el futuro, sino aprendiendo a sostener la incomodidad del no saber.
La propuesta final fue un desafío: hacer algo a pesar de la señal. Mandar el mensaje, tomar esa decisión, dejar de revisar 80 veces el mail. Porque cada vez que te animás a no tener certeza, ganás confianza en vos. “No sos un oráculo, ni estás jugando con el destino. Estás tomando una decisión. Y si sale mal, vas a poder con eso también.” Un capítulo honesto, humano y necesario para quienes vivimos tratando de evitar lo inevitable: la vida sin garantías.
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