En el primer capítulo oficial de Roster, junto a Luan Fernandez y Sabri Rodríguez Cuac, nos visitaron Flor de Bodegas y La Gondolera. Se animaron a poner sobre la mesa una pregunta que incomoda, pero que todos queremos hacer: ¿los influencers de gastronomía comen de verdad o solo posan para la foto? Entre experiencias, anécdotas y unas cuantas risas, el debate cruzó la frontera entre lo real y lo posteado, con un ingrediente clave: honestidad brutal.
La palabra “influencer” no siempre cae bien. Algunos la abrazan, otros la esquivan, pero todos la ejercen. “Nos guste o no, todos comunicamos”, dijo Rosario (La Gondolera), dejando en claro que mostrar es también una forma de decir. Flor, en cambio, fue más directa: “Yo empecé para comer y tomar gratis. Ese era mi sueño”, y entre risas contó cómo una cuenta de Instagram creada casi en chiste terminó convertida en agencia de turismo. Sabri, desde su experiencia en coctelería, sumó otro ángulo: el de la barra, la noche y las historias que se arman con un trago bien contado.
Pero no todo es filtro. Las tres coinciden en que mostrar un plato implica responsabilidad. “Tu experiencia capaz fue perfecta, pero la mesa de al lado la pasó pésimo. ¿Qué hacés ahí? ¿Lo mostrás igual?” se preguntan. Flor fue clara: si un lugar no le gustó, prefiere no publicar nada. “Te doy mi devolución, no te lo cobro, pero no lo muestro. Es respeto a mi comunidad.” Porque si hay algo que aprendieron con los años es que la credibilidad no se compra: se cuida.
También hablaron del lado B de la exposición: el personaje, las expectativas, el ‘¿y cuándo se casan?’ en medio de una cena. La vida online y offline se mezclan, pero no se igualan. “Yo muestro una parte chiquita. Lo que quiero mostrar. No todo”, dijo Sabri. Y La Gondolera fue más allá: “Yo me alejé cuando sentí que no quería exponer a mi familia. Hoy elijo mostrar solo lo que me hace bien compartir”.
Roster no vino a resolver si el influencer come o no. Pero sí a dejar una certeza: detrás del plato hay una persona, y detrás del posteo, una voz. Y si esa voz influye, que sea para abrir caminos, no solo apetitos.
Mira la nota completa aqui:
