Ansiedad, pánico y ese momento en que sentís que todo se rompe por dentro. En este nuevo episodio de Mindfulness, nos visitó el psicólogo Matías Cerda para hablar sin vueltas de algo que muchos viven pero pocos entienden: los ataques de pánico y el trastorno que pueden dejar atrás. Cómo aparecen, qué hacer cuando llegan y —sobre todo— cómo no dejar que te ganen. Un capítulo necesario, real y lleno de herramientas.
“Tu cuerpo se activa como si te persiguiera un león… mientras estás cenando una milanesa de soja”, resume Matías. El corazón se acelera, se te cierra el estómago, te tiemblan las piernas. Todo tu cuerpo grita “¡corré!”, aunque no haya ningún peligro. Y lo peor: muchas veces, eso se vuelve un ciclo. Te da miedo que vuelva a pasar, y ese miedo se convierte en un motor para que efectivamente vuelva a pasar.
El problema se vuelve más grande cuando ese miedo se instala: miedo al miedo. Y ahí aparece el trastorno de pánico, que te hace evitar situaciones, personas y lugares por temor a sentirte mal. ¿La buena noticia? Tiene tratamiento. “En un mes y medio, con la terapia adecuada, ya no deberías tener más ataques de pánico”, asegura Cerda. La clave está en una técnica que se llama exposición interoceptiva, que te ayuda a enfrentar esas sensaciones físicas incómodas hasta perderles el miedo.
Este episodio también trajo un checklist de mitos, errores y verdades. No, no te vas a morir. No, no te estás volviendo loco. No, no hace falta tomarse una pastilla cada vez. Y sí: se apaga solo. “Dejen de intentar soplar la bengala. Se apaga sola”, dice Cerda, desarmando con humor una de las sensaciones más paralizantes que existen. El cuerpo tarda un poco más que la cabeza en entender que no hay peligro, pero cuando lo hace, vuelve al equilibrio.
«El ataque de pánico te aleja de las cosas que te importan», dice Cerda. Por eso este capítulo no es solo sobre síntomas: es sobre recuperar la vida. Volver a salir, a jugar con amigos, a ir al súper, al boliche o a llevar a tu hija al colegio sin miedo. Porque la ansiedad tiene solución. Y si estás en medio de una, no estás solo. Se va a pasar. Y si no, ya sabés: cambien de terapeuta
Mira la nota completa aqui:
