En este nuevo capítulo de Bardo Financiero, nos metemos en la cocina de Montemar, una compañía mendocina que lleva casi siete décadas en pie, atravesando cada crisis económica del país. Su gerente general, Federico Pagano, nos cuenta cómo una empresa financiera familiar logró mantenerse vigente en uno de los rubros más hostiles de Argentina. Spoiler: no es solo suerte, ni magia, ni humo.
“Mi viejo siempre decía: no tenés que ser el mejor, solo no tenés que ser el peor. Resistir más que el resto ya te pone en ventaja”, asegura Pagano. Con una estrategia basada en la prudencia, la diversificación y la inversión constante en tecnología, Montemar logró esquivar quiebras, regulaciones cambiantes y descalces financieros. Hoy, sigue siendo la única entidad financiera regulada de Mendoza y una de las pocas con casa matriz en el interior del país.
La charla abordó desde los orígenes de la empresa —nacida en el fondo de una sedería— hasta las decisiones clave que marcaron su transformación tecnológica. En 2014, por ejemplo, migraron todo su sistema core bancario y hoy operan íntegramente en la nube. Invirtieron millones en un proceso silencioso pero fundamental: pasar de una empresa tradicional a una capaz de competir con billeteras virtuales y bots de atención que, literalmente, enamoran clientes.
Pagano también habló sin vueltas del entorno regulatorio asfixiante que enfrentan las financieras. Cambios normativos que se aplican de un día para el otro, regulaciones imposibles de cumplir a tiempo y la necesidad de adaptarse sin perder el eje. “No tenemos fines de semana. A veces trabajamos toda la madrugada para poder abrir al día siguiente cumpliendo lo nuevo que salió”, relata. Aún así, Montemar continúa creciendo: solo en 2025, su cartera de préstamos aumentó un 30%.
En un país donde las reglas cambian más rápido que el dólar, Montemar se volvió experto en reaccionar rápido, reinventarse y no llorar sobre la leche derramada. “Si te quedás pataleando, fuiste. Lo que hay que hacer es inventar algo nuevo bajo las nuevas reglas. Esa es la única salida.” Y así, entre crisis, bots y billeteras, Montemar sigue.
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