En este episodio de Bardo Deportivo, charlamos con Andrés Ruiz, sobre uno de los encuentros más esperados por los fanáticos del deporte ovalado: Los Pumas frente a los British & Irish Lions. Pero lo que parece solo un partido, en realidad encierra más de un siglo de historia, una camiseta perdida, y una rivalidad que nunca terminó de saldarse.
Todo comenzó en 1910, cuando los equipos de las islas británicas llegaron a Buenos Aires invitados por los festejos del Centenario. No existía aún una selección nacional argentina, pero se armó una para la ocasión. Jugaron tres partidos y los británicos ganaron todos. Diecisiete años después, en 1927, se repitió el cruce y sucedió algo clave: nació la camiseta celeste y blanca a rayas horizontales que hoy identifica a Los Pumas. “Teníamos la misma camiseta azul que los británicos y hubo que diferenciarse.
La historia siguió con muchas derrotas y pocas alegrías. En 2005, el partido jugado en Cardiff casi rompe la racha: Argentina lo tenía ganado, pero un penal de Wilkinson lo empató en el cierre. “Ese día se festejó el empate como si fuera un triunfo. Teníamos a Fede Méndez y a Fede Genoud, dos mendocinos en cancha, y Guñazú en el banco”, recuerda Ruiz. Mañana, a veinte años de ese empate, el duelo se repite y no será uno más.
Hay motivos para prestar atención: por primera vez, el equipo británico tiene un capitán negro, Maro Itoje, y Argentina vuelve a contar con mendocinos en cancha: Juan Martín González y Rodrigo Isgro, que juegan hoy en clubes ingleses. El equipo nacional llega con varias bajas, pero con nombres fuertes como Montoya, Matera y Carreras, en busca de dar el golpe en Dublín, territorio rival.
“Más allá del resultado, está el prestigio, el honor de ser Puma, cantar el himno y dejar todo en la cancha”, cierra Andrés. Porque el rugby tiene revancha, pero también memoria. Y cada vez que nos cruzamos con los British & Irish Lions, no jugamos solo un partido: revivimos la historia.
