En este nuevo episodio de Bardo, El Gordo Luan se sienta junto a Sabri Rodríguez Cuack y dos invitados de lujo para hablar del servicio gastronómico como nunca antes. Adrián Choque, referente absoluto del histórico restaurant La Florencia, y Enzo Olmos, joven promesa del equipo, se unieron a la mesa bardera para comentar todo lo que significa realmente trabajar atendiendo mesas.
Uno con 35 años de oficio y el otro con apenas 8, coinciden en algo: existe la nueva como la vieja escuela. El secreto está en saber combinar lo mejor de ambas. Adrián lo resume así: “Antes arrancabas limpiando, no tocabas una bandeja ni soñando”, mientras que Enzo destaca cómo la gastronomía actual exige rapidez, carisma y cercanía con el cliente. Entre risas y códigos compartidos, reconocen que el respeto y la observación son esenciales, incluso cuando el celular del cliente parece estar más presente que su mirada.
La propina y el arte de persuadir. ¿Se debe mencionar? ¿Se gana o se exige? Adrián fue claro: “Si no es ley, hay que ganársela”. Y Enzo sumó que, aunque no es obligatoria, bien comunicada puede marcar la diferencia. La importancia de saber leer una mesa y entender cuándo intervenir, es uno de los principales desafíos para adaptarse sin perder profesionalismo. “El servicio es el arte de la persuasión”.
La charla cerró con un debate lingüístico inesperado: ¿es lo mismo decir mozo que camarero? Para Enzo, “camarero suena más formal y refleja mejor todo lo que sabemos y hacemos”, mientras que Adrián defiende con orgullo el término mozo. Porque más allá del nombre, todos coinciden en que el servicio bien hecho es una vocación, una forma de vida y una forma de hacer sentir bien al otro. Y de eso se trató esta mesa: de ponerle voz a quienes sostienen la gastronomía con bandeja firme y corazón grande.
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