ZAC llegó a los estudios de Se Acabó la Joda con la misma energía con la que va a hacer vibrar la Afterplaya. En una charla llena de anécdotas, confesiones y mucha música, el DJ brasileño habló sobre cómo se vive una gira, el ritual antes de cada set y lo que lo hace volver siempre a Mendoza.
«No preparo mis sets, preparo carpetas». Lejos de los DJ que llegan con el show prearmado, ZAC defiende la improvisación con método: organiza su música por emociones, estilos y energía para poder elegir en tiempo real según el público. “Para mí, un buen set es el que cuenta una historia”, explicó, y agregó que el mejor DJ es el que logra tocar música que la gente no sabía que le gustaba.
La conexión con la pista es central: ZAC toca observando. “Me gusta mirar a la gente a los ojos, ver las sonrisas, sentir la energía”. No busca hits, busca hechizar. Cada noche es distinta y para eso confía en su intuición, en su curaduría y en algo más: un pequeño ritual antes de tocar. “Hago una oración, pido tranquilidad. Si estoy tranquilo, puedo manejar cualquier cosa.”
Detrás del DJ hay una rutina meticulosa: nada de alcohol mientras trabaja, siesta obligatoria antes del show, y horas de estudio para repasar sus carpetas. Su historia personal también deja huella: empezó desde abajo, tocando en tiendas y fiestas chicas, y hoy lidera una escuela con más de 600 alumnos. “Nunca pensé en dejar de ser DJ. En los momentos difíciles, decía: ‘voy a trabajar más fuerte’”.
ZAC no solo vuelve a Mendoza por el público progresivo o por la bodega: acá también se comprometió. “Me pareció un lugar mágico para dar ese paso”, confesó entre risas. Promete un set con “música nueva, productores latinoamericanos y una mezcla de estilos que van del afro al deep house”. Y una recomendación final: “Vengan con ganas de viajar. El viaje empieza en la pista”.
