En un nuevo episodio de Bardo Financiero, junto a Max Capital, charlamos con Gabriel Manrique, CEO de Himan Aceros, una empresa familiar con más de 65 años en el rubro del acero. Nieto del fundador original, Gabriel heredó no solo una compañía, sino una historia cargada de esfuerzo, valores y visión a largo plazo. Hablamos sobre cómo es liderar un legado de tres generaciones, los desafíos de mantener viva la cultura empresarial en tiempos de cambio, y su apuesta por un futuro donde la innovación convive con las raíces.
No cualquiera sobrevive 65 años en Argentina sin oxidarse. Pero hay empresas que lo logran no sólo por saber vender hierros, sino por entender qué sostiene de verdad una estructura. Gabriel nos recordó que construir también es un acto emocional, familiar y hasta espiritual. De psicólogo a empresario, llevó su historia personal al frente de una compañía donde los valores se dicen… y se viven.
Heredero de un legado que empezó con una carretela y latas recolectadas por su abuelo, Gabriel no llegó a la empresa por vocación sino por una frase contundente: “A partir de mañana te quiero en el negocio”. Con siete hermanos y una obligación emocional a cuestas, fue encontrando en la venta algo más que números: relaciones, vínculos, confianza. Hoy, Himan no sólo distribuye acero, sino que apuesta por sistemas constructivos innovadores, reciclaje, eficiencia energética y una filosofía que busca competir consigo misma antes que con los demás.
En un país donde la rotación laboral es casi ley, Himan sostiene equipos que duran décadas. Y lo dice con orgullo, aún sabiendo que el manual de Recursos Humanos quizás no esté tan de acuerdo. ¿La fórmula? Contar los valores cara a cara, en cada bienvenida: coherencia, compromiso, fe, patria, familia. Y una máxima simple: no se hace negocio con la mano que paga coimas. En tiempos donde todo parece relativizarse, ese tipo de declaraciones (y prácticas) siguen siendo revolucionarias.
Eso no quiere decir que la crisis no los haya golpeado. De hecho, están en plena reorganización interna, armando comités, replanteando procesos, incorporando inteligencia artificial y explorando nuevos mercados. Pero incluso en medio de la tormenta, el foco está puesto en sostener a las 130 familias que componen la empresa. Porque cuando lo que te importa es el largo plazo, cada empleado es un pilar más de esa estructura que no se derrumba.
Entre anécdotas familiares, paneles de EPS, calefacción eléctrica y charlas con Google, lo que se cuela es una idea poderosa: el verdadero hierro no está solo en lo que venden, sino en cómo lo hacen. En una época donde todo se cuestiona, Gabriel Manrique propone volver al origen. Y si ese origen incluye un abuelo, un asado de domingo, y un hijo que mezcla psicología con gerencia, entonces la historia de Himan es más que un caso de éxito: es un mapa para los que quieren construir algo que dure.
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