En Mendoza, la fiebre por los motores ruge fuerte. En un episodio electrizante de Bardo, tres fanáticos de la velocidad se sentaron a hablar sin filtros sobre motos de alta cilindrada, autos preparados al extremo y todo lo que se vive en una comunidad tuerca que no para de crecer.
Con el rugido de fondo de una Audi TT RS y el olor a nafta en el aire, los invitados fueron Santiago Cronnen e Iván Boglioli , dos referentes del mundo moto, y Kuky Reina, el preparador de autos al frente del taller ISR , considerado por muchos como el mejor de Argentina.
Cronnen y Boglioli compartieron su visión sobre el universo de las dos ruedas. Hablaron de todo: desde la polémica sobre la calidad de las motos chinas (“no son todas malas, pero hay mucha diferencia con las japonesas”) hasta la absurda reglamentación de escapes en el país, que, según ellos, “no contempla la realidad del motociclista”.
Uno de los puntos más delicados fue el aumento del robo de motos en Mendoza. Según los entrevistados, el fenómeno se concentra en zonas como Godoy Cruz y Ciudad, con motos de baja cilindrada como principales objetivos. “Son más fáciles de robar, vender por partes y no tienen sistemas de seguridad avanzados”, explicó Boglioli. Las de alta gama, por el contrario, están hiperprotegidas: “GPS satelital, chip, sistemas de bloqueo… y dueños bastante enfermos también”, bromeó Cronnen.
Del otro lado de la mesa, Kuky Reina explicó con pasión y precisión el mundo de las Stage 1, 2 y 3, que define los niveles de modificación de un vehículo para sacarle el máximo rendimiento. “Hoy podés agarrar una Amarok V6, meterla al taller y sacarla con 350 caballos de fuerza”, contó. Aunque no todo es tan fácil: la nueva Ranger, por ejemplo, “vino con una computadora antituning. Recién ahora hay un módulo para darle un poco más de potencia, pero no es lo mismo que reprogramar a fondo”.
Kuky no dudó en meterse en la eterna discusión Ranger vs Amarok: “La Amarok V6 tiene todo: potencia, consumo, estabilidad. Pero la Ranger nueva pegó fuerte con precio y tecnología”. Igual, muchos clientes probaron la Ranger… y volvieron a la Amarok.
Uno de los momentos más divertidos fue cuando se habló del “estigma” del conductor de Amarok V6: “El que va por la doble línea amarilla, que no respeta, que te mete la chata encima”. Kuky se defendió entre risas: “Yo sé usarla. El problema es que la gente no sabe manejar, se clava en el carril rápido a 80 y no se corre”.
Sobre la rivalidad moto-auto, los tres coincidieron: “Hay respeto. Pero si vas en la ruta y ves una moto picante, y vos tenés un auto picante… se acelera, se pica. Se disfruta”. Aunque reconocen que no es lo correcto, admiten que es parte del “bardo motor” que tanto disfrutan.
“La moto te da libertad, adrenalina, una conexión única. Pero también te jugás la vida”, dijo Cronnen. “El que se sube a una de 1000cc lo sabe. Podés llegar a 220 en primera. Si no le prestás atención, te hacés percha”, sumó Boglioli.
Y así como en las motos, en los autos también hay un impulso por querer más. “El que prueba un auto stageado no vuelve atrás”, asegura Kuky.
En un país donde el automovilismo es el segundo deporte más seguido después del fútbol, hablar de motores es hablar de identidad. Y este episodio de “Bardo” fue puro ADN fierrero. Con verdades incómodas, anécdotas picantes y mucha pasión, estos tres referentes dejaron claro que en Mendoza el motor no se apaga nunca.
Dale play, subite al viaje y sumate al Bardo motor. Porque si no corta, no corre.
