Nicolás González Perejamo, conocido por su estrecha relación con Marcelino Iglesias durante su gestión como intendente de Guaymallén, ha dado un giro inesperado en su carrera. Lejos de continuar en el circuito político, González Perejamo decidió adentrarse en el mundo del emprendimiento privado, una decisión poco común en un país donde la política suele ser un camino sin retorno.
En una reciente entrevista con el Bardo, González Perejamo compartió detalles sobre su transición desde la política hacia el sector privado, subrayando que, a diferencia de muchos otros que se aferran a cargos públicos, él optó por explorar nuevas oportunidades una vez concluido su rol en la Municipalidad de Guaymallén.
«Mi primer trabajo no fue en el sector público; comencé en la cerrajería de mi padre a los 17 años», comentó, recordando sus raíces humildes y cómo estas le inculcaron una ética de trabajo que aplicó tanto en su carrera política como en su nuevo rol como empresario.
González Perejamo comenzó a militar en política a los 21 años, inspirado por la efervescencia de la primavera alfonsinista. Su compromiso y esfuerzo lo llevaron a desempeñarse en varios roles dentro del gobierno local, hasta que decidió dar un paso al costado cuando finalizó la intendencia de Iglesias. «No quería seguir en un entorno donde no tenía la posibilidad de influir o participar como deseaba», confesó, refiriéndose a su decisión de no postularse para un nuevo cargo.
Durante su tiempo en la política, González Perejamo se destacó por su trabajo en áreas como cultura, educación y salud, dejando un legado de proyectos enfocados en mejorar la vida de los vecinos de Guaymallén. Sin embargo, también fue testigo de las dificultades y desafíos inherentes a la gestión pública, lo que finalmente lo llevó a replantearse su futuro.
Respecto a su relación con Iglesias, González Perejamo fue claro: «No éramos amigos antes, pero desarrollamos un vínculo profesional y de respeto mutuo durante esos años. Ahora, cada uno sigue su camino». Este distanciamiento, según explicó, no fue por diferencias personales, sino por la convicción de que su tiempo en la política había llegado a su fin.
González Perejamo ahora se dedica a desarrollar su propio emprendimiento, aplicando la experiencia y habilidades adquiridas durante su tiempo en el servicio público. «Emprender es un desafío, pero me permite utilizar todas las herramientas que adquirí en la política para crear algo nuevo y significativo», expresó con optimismo.
