La última dictadura militar en Argentina duró 2818 días, desde el 14 de marzo de 1976 al 10 de diciembre de 1983. Durante ese periodo pasaron dos mundiales, dos juegos Olímpicos, tres Papas y la primera trilogía de Star Wars.
Se sucedieron cuatro presidentes: Jorge Rafael Videla (1976 – 1981), Roberto Eduardo Viola (1881), Leopoldo Fortunato Galtieri (1981 – 1982) y Reynaldo Benito Bignone (1982 – 1983).
Se cerraron 20.000 fábricas y se abrieron 340 centros clandestinos de detención en distintos puntos del país.
En términos económicos, la deuda externa se multiplicó por seis y la inflación acumulada durante los años 1976 y 1983, fue de 517.000%.
En 1978, tuvimos un mundial que costó 500 millones de dólares. Durante el mes que duró la competencia, desaparecieron 69 personas. Un dato llamativo es que entre el Monumental y el centro de torturas de la ESMA había una distancia de apenas mil metros. Otro dato no menor, es que el día después de que Argentina ganara la final del mundo, se quemaron 1.500.000 de libros en un terreno baldío ubicado en el partido de Sarandí.
En 1982 se enviaron 14.000 hombres a la guerra de Malvinas, la mayoría eran jóvenes menores de 20 años. Durante el enfrentamiento, murieron 649 soldados y acabada la guerra, se suicidaron 350 ex combatientes.
La dictadura militar disolvió el Congreso, prohibió los sindicatos y cercenó los partidos políticos. Sin embargo, en 1979 había 310 intendentes radicales y 169 justicialistas.
Durante ese período se secuestró, torturó y desapareció a unas 30.000 personas, aunque algunas fuentes difieran con la cifra. Asimismo, 490 niños nacieron en cautiverio, de los cuales solo 137 fueron recuperados hasta el momento.
La ley de Obediencia Debida benefició a 1180 represores. El 21 de agosto de 2003 está ley se derogó y, pasados cinco años se su anulación, la justicia solo logró contener a 11 represores.
Hasta aquí algunos números de una oscura etapa de la historia argentina, que algunos insisten en seguir llamando proceso.
