En un nuevo episodio de De Blasis en Bardo, Marcelo De Blasis conversa con Nicolás Allub, desarrollador inmobiliario y director de Pueblo Nuestro, uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos del Este mendocino. En una charla íntima y profunda, Allub repasa su historia personal, el legado familiar y el camino —no siempre fácil— de construir ciudad en un territorio donde la innovación suele ir más lento que el deseo. Desde sus primeros pasos en la empresa de su padre hasta la visión de futuro que hoy guía sus decisiones, la entrevista expone la trastienda humana y estratégica de un desarrollador que piensa en el largo plazo.
Allub cuenta cómo fue crecer dentro de una empresa familiar, atravesar diferencias generacionales y encontrar su propio estilo para liderar. Habla sin filtros sobre el choque entre la teoría universitaria y la realidad práctica, sobre la arrogancia de la juventud y sobre la paciencia que requiere entender “cuándo es el momento”. También describe cómo su paso por Silicon Valley en 2018 lo marcó profundamente, inspirando ideas que luego llevaría a San Martín —como la implementación de servicios autónomos dentro del masterplan— demostrando que la innovación también puede florecer lejos del centro.
A lo largo del episodio, se adentra en el corazón de Pueblo Nuestro, un desarrollo de 28 hectáreas que combina viviendas, departamentos, servicios, espacios deportivos y una planificación urbana pensada para crecer de manera sostenible. Allub explica cómo funciona su modelo de financiación en pesos y a largo plazo, un diferencial que les permitió construir cientos de viviendas incluso en contextos macroeconómicos adversos. Con honestidad, reconoce que han tenido que surfear crisis, inflación y retracción del mercado, pero destaca que la cercanía con sus clientes y la tecnología propia han sido claves para sostener el modelo.
Otro eje fuerte de la conversación es la mirada sobre la matriz productiva del Este y los desafíos que enfrenta San Martín para retener población y atraer nuevas actividades económicas. Allub habla del rol de la vitivinicultura, de las oportunidades logísticas que trae la variante Palmira y de algo que repite como una obsesión: la falta de opciones educativas de calidad en la zona. Incluso admite que imagina —como proyecto futuro— la posibilidad de impulsar un colegio dentro del desarrollo para acompañar el crecimiento de la comunidad.
Hacia el final, el desarrollador reflexiona sobre el futuro de la construcción en Argentina, el rol del emprendedor en tiempos de incertidumbre y la importancia de generar alianzas entre privados y Estado para pensar ciudades más humanas, más inteligentes y con mejor calidad de vida. Su llamado es claro: trabajar juntos, compartir ideas, cuidar el territorio y construir legado. Una conversación honesta, técnica y llena de visión que ilumina el detrás de escena de quienes se animan a proyectar futuro incluso cuando el contexto no acompaña.
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