En este nuevo episodio de Bardo Fierros, recibimos al campeón mendocino Julián Santero, uno de los pilotos más destacados del automovilismo argentino. Entre risas, anécdotas y confesiones, el corredor habló de su historia, del presente del automovilismo nacional y de cómo se vive, desde adentro, la exigencia de estar siempre al máximo nivel.
Durante la charla, Santero habló de la presión que implica ser piloto profesional y de la cara menos visible del automovilismo. “Terminás de correr y tenés veinte notas seguidas, todas con las mismas preguntas. Nadie ve el desgaste que eso genera. El automovilismo tiene una parte emocional muy fuerte que casi nadie muestra.”
También hubo tiempo para hablar del futuro y de lo que viene después de los boxes. “Yo no me puedo dedicar a algo que no me guste. Correr es mi vida hoy, pero el día que no me apasione más, voy a buscar otra cosa que me prenda fuego de nuevo.” El piloto sorprendió al contar su otra gran pasión: la arquitectura. “Estoy construyendo mi casa y me encanta todo el proceso. A veces pienso que, cuando me retire, me gustaría estudiar. Capaz a los 45 soy arquitecto, ¿por qué no?”
Entre reflexiones y humor, el campeón dejó en claro que detrás del casco hay un tipo con los pies en la tierra y muchas ideas en la cabeza. “El automovilismo te da todo, pero también te lo puede sacar todo. Por eso pienso mucho en qué voy a hacer el día que esto se termine.”
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