En este episodio de Bardo By Luján Agrícola, conversamos con Fabián Fusari, conocido como “El Rey del Ajo”, un productor mendocino que dedicó su vida a uno de los cultivos más emblemáticos de la provincia. Desde los surcos de tierra hasta las rutas de exportación, Fabián abre las puertas de un mundo donde la paciencia, el clima y la pasión son tan importantes como la semilla misma.
“El ajo es noble, pero hay que saber entenderlo”, dice, mientras explica que detrás de cada cabeza hay meses de trabajo silencioso, decisiones estratégicas y una coordinación milimétrica entre campo, riego y cosecha. Su historia es la de miles de productores mendocinos que, entre heladas, sol intenso y desafíos económicos, siguen apostando por lo que la tierra les enseña todos los días: que la constancia vale más que el apuro.
Durante la charla, Fusari comparte cómo cambió el mercado del ajo en los últimos años, desde la tecnificación de la producción hasta la apertura internacional. Argentina es hoy uno de los grandes exportadores del mundo, y Mendoza —con su clima seco y su suelo fértil— es el corazón de esa cadena. “Producir en Mendoza es un desafío, pero también una oportunidad. Si aprendés a leer el clima, el ajo te recompensa”, asegura.
Más allá de los números, el episodio pone en valor la relación emocional con el trabajo rural. Fabián habla del olor a tierra, del cansancio de las jornadas largas y de la satisfacción de ver el camión partir cargado rumbo a otros países. “El campo te enseña a tener perspectiva —dice—. Nada se logra rápido, pero todo llega si hacés las cosas bien.”
Con los pies en el surco y la mirada en el futuro, Fusari representa la mezcla perfecta entre tradición y modernidad. Su historia es también la de Mendoza: una tierra que no solo produce, sino que resiste, aprende y evoluciona. En cada cabeza de ajo hay más que un cultivo: hay historia, orgullo y una manera de entender la vida que solo se aprende trabajando la tierra.
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