En este episodio de Bardo Salud, la cirujana Ale Dovidio pone sobre la mesa una de las cirugías estéticas más deseadas —y más subestimadas— de la actualidad: la rinoplastia y la rinomodelación. Lejos del glamour de Instagram, la charla expone cómo la nariz se convirtió en un objeto de consumo estandarizado, donde identidad, filtros y presión social se mezclan en una fórmula peligrosa.
Durante la conversación, Ale explica por qué hoy “todas las narices se parecen” y cómo la famosa nariz de Instagram empuja a muchas personas a buscar un estándar ajeno a su propio rostro. La médica advierte que la nariz no es solo estética: es eje facial, estructura, respiración e historia personal. Cambiarla sin criterio puede alterar la armonía del rostro y generar consecuencias funcionales reales.
El episodio entra de lleno en los riesgos concretos que muchas veces se minimizan: necrosis, fibrosis irreversible, insuficiencia respiratoria y hasta pérdida de visión en casos extremos de rinomodelación mal realizada. Dovidio es clara: no existen procedimientos “sin riesgo” y, en especial, la nariz es la cirugía más impredecible de toda la cirugía plástica.
También se desmitifican creencias muy instaladas. No todas las narices operadas quedan bien, no todo es reversible, y los rellenos con ácido hialurónico estructural no vuelven a cero: dejan huella. Además, los filtros digitales generan rostros simétricos irreales que empujan a comparaciones imposibles y decisiones apresuradas.
Un capítulo crudo, honesto y necesario que invita a frenar, informarse y repensar el vínculo entre estética e identidad. Porque, como deja claro Ale Dovidio, modificar la nariz no es solo cambiar una forma: es tocar el centro de quién sos.
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