En este episodio de Bardo By Suraci, nos visita Matías Szyma, creador de White Shark, una cafetería que nació como “un localcito” y terminó convirtiéndose en una marca con identidad propia: café fuerte, estilo definido y una vibra que la gente reconoce sin siquiera ver el cartel. Matías cuenta cómo un proyecto pequeño —y hasta improvisado— se transformó en un espacio cultural, un punto de encuentro y un negocio que sigue creciendo gracias a la obsesión por hacer las cosas bien.
Durante la conversación, revisamos los primeros pasos: los miedos, los errores, la falta de experiencia y esa intuición que le decía que el camino era por ahí, aunque no fuera el más fácil. Matías explica cómo aprendió a elegir proveedores, estandarizar procesos, crear rituales dentro del local y entender que una cafetería no es solo café: es atención, es estética, es música, es olor, es lenguaje. Y sobre todo, es comunidad.
White Shark creció en un contexto competitivo, donde abrir una cafetería parece simple… hasta que descubrís todo lo que hay detrás. Equipamiento, costos, calidad del grano, tiempos de extracción, capacitación, proveedores y una metodología que Matías fue puliendo con el tiempo. “El café no perdona”, dice entre risas, mientras cuenta anécdotas de errores que terminaron siendo aprendizajes clave para profesionalizar el negocio.
Otro punto central es la identidad. White Shark no busca parecerse a nadie: tiene un carácter propio, una estética reconocible y una forma de recibir a la gente que se siente auténtica. Szyma reflexiona sobre cómo las marcas que funcionan no son las más lindas, sino las que generan pertenencia. Y cómo en un mercado saturado, la diferencia está en construir vínculos reales con el cliente, desde la transparencia hasta la constancia diaria.
La charla deja una sensación clara: detrás de cada taza bien hecha hay mucho más que técnica. Hay paciencia, hay criterio, hay escucha y hay una visión a largo plazo. White Shark no nació perfecto, pero se construyó a base de prueba, error y pasión. Y esa es, quizás, la esencia de todo proyecto honesto: crecer desde la autenticidad y sostenerla incluso cuando el negocio escala.
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