En este episodio de Planos Propios by Bardo, conversamos con Alejandro Cohen, arquitecto, cantante y gestor creativo que lleva la diversidad como bandera. Su historia es la de alguien que entendió que el diseño no solo se hace en papel: también se construye en la vida, en las decisiones y en la manera de habitar el mundo.
Cohen cuenta cómo pasó de casi estudiar marketing a enamorarse de la arquitectura, cómo vivió su formación en Estados Unidos y lo que aprendió trabajando en estudios internacionales. “Podés diseñar algo increíble, pero si no está bien documentado, puede salir mal. El orden también es parte del diseño”, dice, reivindicando la mezcla entre arte, rigor y método.
De regreso en Mendoza, trabajó una década en el estudio Bórmida & Yanzón y más tarde encontró nuevos caminos: la música, la gastronomía, los viajes. Hoy combina todas sus pasiones junto a su pareja, el chef Pablo del Río, en un proyecto nómade que une arte, comida y experiencias sensoriales. “Ser multifacético me costó entenderlo. Pensaba que estaba haciendo mal las cosas. Pero descubrí que mi libertad era no elegir una sola versión de mí mismo.”
En la charla también habla de su salida del clóset, del miedo, del amor y de cómo cambió la mirada social sobre la diversidad: “No hay que normalizar nada, hay que convivir. La convivencia es el verdadero respeto.” Su historia personal se vuelve una reflexión sobre identidad, autenticidad y el poder de ser sin etiquetas.
A los 50 años, Alejandro sigue reinventándose. “La arquitectura, la música y el arte son mis tres casas. Todo lo que hago nace de ahí. Y si algo aprendí, es que la libertad también se proyecta.”
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