En este capítulo de Bardo Agro by Luján Agrícola, conversamos con Alejandro Toso, ingeniero agrónomo, productor, profesor y amante de la montaña, que combina la técnica con una visión profundamente humana del campo. Con más de 30 años de experiencia, Toso habla sin rodeos sobre el presente y el futuro de la agricultura mendocina: eficiencia, forestación, jóvenes en el agro, mano de obra y sustentabilidad real, sin romanticismos.
“Hoy no podemos no producir eficientemente”, afirma. Para él, la clave está en trabajar distinto, adaptarse y usar la tecnología de manera racional. “Podés tener un cultivo donde su potencial de rendimiento sea del 60%, o ponerlo en un lugar donde rinda al 100%. Si arrancás perdiendo, no hay manejo que te salve.” Con esa mirada, Toso plantea que la nueva agricultura mendocina debe dejar atrás la improvisación y apostar por la planificación, el conocimiento y la sonificación real del territorio.
El ingeniero también se detiene en un tema olvidado: la forestación. Defiende el valor del álamo y los cultivos de largo plazo como parte de una diversificación inteligente. “No se puede hacer exactamente lo mismo que históricamente. Hay que integrar cultivos, aprovechar aguas residuales y diseñar sistemas mixtos. Una forestación bien hecha es rentable, pero no resiste errores de nacimiento.”
Otro de sus ejes es el factor humano. Toso advierte que la mano de obra representa hasta el 60% del costo agrícola y que, sin capacitación, no hay futuro. “Nos falta invertir en las personas, en la motivación y en la formación. Un tractor que funciona al 90% o al 80% tiene un número, pero una persona que trabaja sin entusiasmo también.” Con ese espíritu creó una escuela para encargados y personal de finca junto a la Facultad de Ciencias Agrarias, buscando revalorizar el trabajo rural.
Finalmente, Toso mira hacia adelante con esperanza: “Hay jóvenes valiosos, con conciencia ambiental y ganas de hacer las cosas bien. El desafío es darles espacio y confianza.” Para él, la sustentabilidad no es un discurso, sino una responsabilidad compartida. “Hay que levantarse todos los días buscando la forma de que las cosas salgan. La agricultura no es un castigo: es parte de la vida, y hay que hacerla bien.”
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