En este episodio de Suraci By Bardo charlamos con la dueña de Tijeritas, una peluquería especializada en niños, para meternos en un rubro tan particular como desafiante. Un negocio donde nada es automático y cada día es distinto, porque trabajar con infancias implica emociones, miedos, paciencia y una enorme cuota de empatía.
Hablamos de lo que nadie ve: gritos, llantos, padres nerviosos, chicos que no se quieren sentar, cortes imposibles y situaciones límite que requieren más contención que técnica. La charla deja en claro que cortar el pelo a un niño no es solo un servicio estético, sino una experiencia emocional donde el clima, el trato y el vínculo son clave.
También analizamos cómo se construye un espacio pensado especialmente para que los chicos no sufran el momento del corte. Juego, colores, diseño, lenguaje y tiempos adaptados a cada edad forman parte de una propuesta que busca transformar una situación estresante en algo amigable, e incluso divertido. Un modelo de negocio donde el detalle importa tanto como la tijera.
Un episodio que muestra por qué cada vez más familias buscan este tipo de espacios especializados, y cómo emprender también puede ser crear lugares más humanos. Una charla honesta sobre trabajo, paciencia y la importancia de pensar servicios desde la experiencia real de quienes los viven.
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