En este episodio de Bardo Salud By Chester, Abi Pujol se sienta a charlar con la cirujana estética Ale Dovidio sobre un fenómeno cada vez más visible: la estética dejó de ser un tema adulto y empezó a meterse de lleno en la infancia. El disparador fue un video viral donde una nena pregunta a qué edad puede inyectarse los labios, abriendo un debate incómodo sobre redes sociales, exposición temprana y el deseo de crecer demasiado rápido.
La charla gira alrededor de una pregunta clave: ¿qué está pasando para que chicos tan chicos ya piensen en modificar su cuerpo? Entre filtros, influencers, modelos aspiracionales y adultos hiperintervenidos, la idea de “verse bien” dejó de ser una preocupación adolescente para transformarse en una presión cultural temprana. Y ahí aparece el rol de los padres, no sólo como límite, sino también como ejemplo.
Desde el lado médico, Dovidio explica algo preocupante: en Argentina no existe una ley específica que regule la edad mínima para procedimientos estéticos en menores, por lo que muchas decisiones quedan sujetas al criterio profesional y familiar. Más allá de lo físico, advierte que el mayor impacto puede ser emocional: iniciar intervenciones demasiado temprano puede generar dependencia estética, distorsión de la imagen corporal y dificultades en la construcción de identidad.
Pero el punto más profundo aparece cuando la conversación se corre de la medicina a la comunicación: las expresiones faciales son clave para el desarrollo emocional y la empatía. En una generación criada entre caras filtradas, congeladas o hiperproducidas, la pregunta final queda flotando: si los chicos aprenden a sentir mirando rostros… ¿qué pasa cuando los rostros dejan de expresar?
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